A mi hija Arantza

Una niña juguetona
era mi hija Arantza,
que no fuera tan glotona
yo tenía la esperanza.

La muerte la sorprendió
jugando en la resbaladilla,
y llorando se marchó
con un golpe en la rodilla.

Ay calaca recanija
que tan mal

Despedida

La muerte perdió el trabajo
Su faena no cumplió
Por que la mató el relajo
Que algún verso provocó.

La calaca se despide
No sin antes recordar
Que solo el muerto revive
Cuando oye versos rimar.

Traten de hacerlos mejor

Hasta la muerte

Quiero hacerte el amor por las mañanas
Y avivarte el deseo primero
Que el ensueño te colma de mil ganas
De apropiarte de tu compañero

Quiero hacerte el amor al medio día
Cuando clamas ardor en tus entrañas
Pues tu

Calavera literaria

Ya se fue la calavera
Porque no halló consonancia
Así tan vieja como era
Se acordaba de su infancia

Se fue tras de sus anhelos
De morir por un amor
Ofrendando falsos duelos
A víctimas del buen humor

Un tiempo

Calaveras por morir

Por favor nadie se ofenda
Ni se de por aludido
La frase no le sorprenda
Mientras no se haya extinguido

Las calaveras resultan
Caricaturas de muertos
Hay veces que casi insultan
Nos tienen más que despiertos

Abusan de la injusticia

Bienvenidos

En estos días tan santos
Recordamos con aciertos
Que temer a los espantos
Es convivir con los muertos

La muerte ya va llegando
Con mucha calma a la ofrenda
Las criptas va colocando
Como quien abre su tienda

Su puesto

Bienvenida y recepción

Al amigo y compañero
Se dedica este trabajo
Por que siempre es lisonjero
Con el que anda cabizbajo

No se debe molestar
Si aquí encuentra su retrato
Porque al ver a otros pasar
Se divertirá un gran rato

Son fantasías

Tianguis de huesos

Vendo baratos los huesos
Mis huesitos del montón
Mandíbulas cinco pesos
Dedos flacos a tostón

Repuestos de calaveras
Huesos limpios sin sangrar
Piernas izquierdas enteras
Hasta para cocinar

Huesos de res tres por diez
Costillas de burro a peso
Uñas

Calavera Catrina

Con simpatía femenina
Horrorizó a los pelmazos
La calavera catrina
Con sus huesudos abrazos

Pidió que no se asustaran
No venía a agarrar parejo
Pero que no se ocultaran
O les quitaría el pellejo

Hasta cupido quería
Tocar su suave

Bienvenida

El que entre a la exposición
Y no lea las calaveras
Que se construya un cajón
Y que se muera de veras.

En estos días tan santos
Recordamos con aciertos
Que temer a los espantos
Es convivir con los muertos